El paso del invierno del año 485 al 486 fue una etapa dura para los recién nombrados caballeros. Ninguno pudo regresar a su hogar, salvo Sir Augusto, y tan solo llegaban algunos rumores y pocas noticias de sus dominios. Sir Edward y Sir Brudwin habían sufrido sendas desapariciones de una hermana y un primo respectivamente. El de Berwick St James no le dio demasiada importancia, conociendo la predisposición que tenia su primo a correr detrás de cualquier cosa con faldas, pero Sir Edward tenia todos los días el semblante serio y el pensamiento en su tierra, esperando noticias en forma de mensajero o alguna carta que le informara de nuevas nuevas, pero no tuvo suerte. Sir Gauter  rio con el estúpido rumor de una relación de su hermana con un hombre casado.

En Sarum se palpaba un ambiente algo pesimista, la derrota de Maldon y el resultado incierto de Mearcreed Creek no tenia precisamente esperanzados a los vasallos del Rey Uther. Sir Gauter continuo estrechando su amistad con el Príncipe Madoc y sus caballeros, así fue como descubrió antes de nadie cuales eran los planes del príncipe de Logres,  formar un grupo de caballeros para atacar a las dispersas bandas de sajones que estaban por Colchester, rápidamente Sir Gauter se ofreció para acompañar a Madoc, y este le dijo que debía pedir permiso a su señor.

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Sarum

En cuanto los caballeros se enteraron, mostraron al Conde Roderick su disponibilidad para acudir junto al príncipe a masacrar sajones, pero Roderick mostro su desaprobación explicando que necesitaba la mayoría de sus caballeros presentes por si alguna tropa sajona se internaba en Salisbury, había perdido a algunos hombres en Mearcreed Creek , otros estaban heridos y otros, como Augusto, habían tenido que ir a sus feudos, así que no podía prescindir de ninguno de sus caballeros. Sir Brudwin, mostro su decepción por la decisión del Conde delante de el y de sus compañeros, lo que provoco un momento de tensión entre el orgulloso caballero y su señor.

Sir Brudwin: Señor, no queremos quedarnos a ver como crece la hierba de sus pastos.
Roderick: Es eso lo que haceis cuando os mando a patrullar mis tierras? Ver crecer la hierba? – momento de tension entre el caballero y su señor.

Mientras que el Príncipe Madoc partía para perseguir sajones, los caballeros tuvieron tiempo de escuchar algún que otro rumor referente a la visita del Pretor Syagrius, de Francia, donde el bárbaro Rey Claudas había conquistado el ultimo blasón romano en Europa occidental, Soissons. Los rumores decían que estaba dispuesto a darle a Uther la mitad del tesoro del rey de Francia si les ayudaba contra los barbaros, pero Uther tenia sus propios problemas en las islas, así que era bastante difícil que acudiera a su llamada.

Tras unos días, los caballeros tuvieron que salir a cabalgar por las tierras mas fronterizas del conde, en una rutinaria patrulla. Pero aquel viaje seria de todo menos rutinario, cerca de Levcomagus, comprueban como un caballero cabalga velozmente hacia ellos. Sir Gauter reconoce rápidamente su escudo, es Sir  Garnish de Dinton, amigo suyo y fiel vasallo del Conde Roderick, y le persiguen un grupo de varios caballeros. Sir Gauter, anticipándose a todos sus compañeros, ordena la formación y acuden a socorrer al caballero.

Sir Garnish, aquí. Por Salísbury, a ellos!!!Sir Gauther liderando a los caballeros para socorrer al de Dinton.

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Sir Blains

Algunos caballeros de aquel misterioso grupo se quedaron atrás, mientras las lanzas chocaban entres el resto de caballeros. La suerte fue bastante dispar, el temerario de Sir Godfrey se desembarazo rápidamente de su contrario y continuo cabalgando hacia los tres caballeros que se habían quedado atrás, dos de los cuales cargaron contra el mientras que el tercero se alejaba de la refriega aun mas, en ese momento fue cuando pudieron reconocer su escudo, se trataba de Sir Blains, el administrador de Levcomagus y antiguo enemigo del Conde Roderick. Finalmente, tras una cruenta refriega,  el único caballero de Salisbury que quedo en pie fue Sir Edward, quien fue acabando con todos los caballeros de Levcomagus y posteriormente acompaño a todos sus malheridos compañeros hasta una abadía cercana donde tardaron semanas en recuperarse. Tiempo que Sir Edward utilizo en ir a Sarum e informar al Conde de lo sucedido. Roderick se mostro muy contrariado y ofreció a su medico personal para ayudar a los heridos.

Cuando todos estuvieron recuperados reanudaron su trayecto de vuelta a Sarum, hablaban de la enemistad entre el Conde y Sir Blains, y de cómo al ser los dos siervos del Rey Uther, no había una resolución fácil a sus desavenencias, cuando un extraño pastor solicito la ayuda de los caballeros.  Su mejor cabra se había escapado e internado en el bosque, el viejo estaba demasiado mayor para perseguirla, así que se mostro como fiel vasallo del Conde Roderick y los caballeros, tras una pequeña conversación sobre si se debían prestar a algo tan nimio, decidieron ayudarle. Alguno se extraño de que aquel viejo pastor pareciese conocer tan bien la corte de Sarum, pero la cabra apareció un momento para volver a internarse en el bosque, momento en el cual los caballeros aprovecharon para perseguirla.

La situación, bastante sencilla por un lado, se volvió realmente caótica cuando, tras perder la pista de la cabra tras una gran arboleda, los caballeros comprobaron como algunas de las copas de los arboles comenzaban a moverse violentamente para dejar emerger de entre la arboleda un gigante de tres ojos con la cabra en una mano, y un árbol arrancado en la otra.

La batalla contra aquel ser fue realmente violenta, varios de los caballeros estuvieron al borde de la muerte, Sir Edward y Sir Garnish  estaban muy malheridos cuando, tras capturar el gigante a Sir Brudwin y estar a punto de llevárselo a la boca, Sir Gauter le asesto el golpe de gracia haciendo que la enorme criatura se desplomase en el suelo.

Mientras Sir Gauter se ensañaba con el gigante, el anciano pastor volvió a aparecer, pero esta vez no se movía como antes, ni su voz era la misma, antes de que una espesa y misteriosa bruma le envolviese Sir Gauter pudo reconocer los ojos del campesino anciano que se encontró el año pasado durante el viaje de Vagon a Sarum, donde los caballeros acudieron a auxiliar a los villanos de una aldea de Salisbury. También Sir Brudwin, tuvo tiempo de despotricar contra el anciano, mientras este, sin perder el paso, fue envuelto por la niebla, para que cuando esta se disipo se mostrara como quien realmente era. El famoso Merlin. Ayudo a curar mágicamente a los heridos, aunque estuvo a punto de no hacerlo con Sir Brudwin, recuperando todas sus heridas y soldando los huesos rotos con unos simples gestos y unas palabras mágicas.

¿No te he dicho que corrieras? – Sir Brudwin a Merlin, haciendo amigos.

Los caballeros dejaron sus monturas con sus escuderos y comenzaron a caminar tras el mago, que , tras una corta caminata, estaba transitando un camino donde las hojas empezaban a brillar con luz propia, Merlin les exigió silencio y concentración un momento antes de llegar hasta la orilla de un lago, donde, mientras que el mago montaba en un pequeño bote, un caballero montado aparecía, un ser mágico, con un color verde oscuro, moviendo sus  4 brazos y que , con asombro, descubrieron que estaba unido a su montura y que en lugar de sangre, el único liquido que desprendía era agua.

Aquí valientes ¡¡¡ Cuidad de mi ahora buenos caballeros¡¡¡¡  el futuro del rey y de Britania depende de vosotros ¡¡¡ – el mago Merlin solicitando la vital ayuda de los caballeros de Salisbury.

Nuckelavee
Nuckelavee

La bestia, de la que a posteriori Merlin les revelaría el nombre de la criatura,Nuckalavee lucho con fiereza, dejando a Sir Edward inconsciente, decididamente no se le daban bien los elementos mágicos, y mostrando como Sir Brudwin tenía algo mas que un orgullo desmedido y una lengua muy larga al asestar el golpe que finalmente acabo con la criatura, que velozmente se deshizo en algas y agua. Acabaron con aquel ser justo a tiempo de ver una escena increíble.

Cuando se acercaron  a la orilla del lago vieron a Merlin, de pie, sobre el pequeño bote en medio del lago, envuelto entre brumas que danzan suavemente guiadas por una ligera brisa. Merlin tenia estirados los brazos a modo de ofrenda, cuando un brazo femenino emerge del lago portando una hermosa espada que brilla con un fulgor verde. Se escucharon murmullos debajo del agua, el mago se puso en cuclillas y tomo la espada, reverentemente con ambas manos, posteriormente el brazo desapareció rápidamente bajo el agua. Después, la barca, sin que nadie remase, se desplazo solemnemente hasta la orilla. Cuando Merlin tomo tierra la barca se volvió a alejar hacia el lago, entrando en la niebla, el mago, tras unos instantes en los que los caballeros permanecieron callados, impresionados ante la majestuosidad de la espada,  guardo la hoja bajo su túnica.

Bien hecho caballeros, Britania está en deuda con vosotros. Pero debemos partir ahora – Dijo el mago visiblemente cansado.

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Tras volver por el camino brillante, Merlin desapareció tan misteriosamente como había aparecido, y los caballeros volvieron a Sarum, donde contaron al Conde su aventura con el mago. Roderick, consciente que sus caballeros habían hecho mas grande el nombre de Salisbury, organizo una cena en su honor para la noche siguiente, donde asistieron todos los caballeros presentes en el castillo y alguna de las damas mas famosas de la corte de Salisbury. Allí, Sir Brudwin  se levanto para contar a todos los presentes como había sido la aventura, y lo hizo con tal maestría que todos quedaron impresionados, nadie interrumpió su escucha para beber o para comer, incluso los sirvientes escucharon atónitos el relato del caballero, lo cual engrandeció su gloria y la de todos sus compañeros, y después de ello, Sir Godfrey y Sir Gauther amenizaron la noche con una composición clásica sobre el mago Merlin.  Sir Garnish no perdió el tiempo, y aprovecho su estancia en la corte y que ellos eran el centro de atención, para conquistar a una de las damas de compañía de la Condesa Ellen, Lady Gwiona, una desafortunada joven famosa por haber perdido en la batalla a sus últimos dos prometidos antes de la boda. Quizás por eso, quizás porque quedo prendada de la presencia del galante Sir Garnish, se les ha concedido permiso para celebrar los esponsales antes del invierno. En apenas unos meses, sin duda la fama de gafe que estaba ganando la joven, sin ningún pretendiente desde hace meses pese a la buena dote que se ofrecía por su mano, y que fuera la segunda dama de compañía de la condesa fueron cruciales para que el Conde diera su beneplácito. Algún otro caballero fue visto conversando, y quizás algo mas, con algunas de las damas mas conocidas de la corte.

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