Castillo de Vagon, Condado de Salisbury, Reino de Logres, Britania.

Hace 5 años que el Rey Uther Pendragon fue coronado como regente de Logres. En estos 5 años ha liderado sus tropas en numerosas batallas, defendiendo sus tierras y a sus habitantes y vasallos contra las amenazas de los Pictos y conflictos con otros gobernantes locales, y aunque no siempre ha salido victorioso ha mantenido a sus tierras unidas y bajo una cierta sensación de seguridad, al igual que hiciera su hermano antes que el. En realidad su dominio no es mas fuerte por culpa de tres de sus mas poderosos vasallos, los Duques de Cornwall, Caercollum y Lindsey, que no terminan de demostrar toda la lealtad que se les supone. Afortunadamente, el más poderoso de todos los nobles, el Duque Ulfius de Silchester si que es un señor fiel y leal al Rey.

El Rey Uther ha sufrido muchas  bajas en sus últimas batallas y se ve en la necesidad de reclamar muchas tropas y la presencia de nuevos caballeros para poder compensar esas bajas. Aunque la preparación de un caballero nunca se descuida y se valoran sus meritos de combate tanto como sus meritos de carácter, recientemente, en el Castillo de Windsor, el mismo Pendragon ordeno caballero a todos los escuderos que tuvieron el valor de aceptar el nombramiento.

Los sajones han establecido pequeños reinos en suelo británico, no son demasiado numerosos  pero son muy beligerantes. Sus ataques son una constante amenaza y el temor de que se organicen en un fuerte ejército y ataquen a mas ciudades se propaga como el fuego. El pueblo teme a los Pictos.

El castillo de Vagon,  es el lugar donde Sir Elad forma a los mejores escuderos del condado de Salisbury para que alcancen el merito de ser nombrados caballeros de manos del mismísimo Conde Roderick.

wallpapers_cardiff-castle_wales_united_kingdomEste día de principio de primavera no era mas que otro día normal. El alguacil y castellano de Vagon, Sir Elad, como todas las mañanas, se encarga de poner a trabajar  a los mejores escuderos del castillo en sus prácticas cotidianas. Allí se encontraban Edward, un valiente mozo de Baverstock con una llamativa cabellera de color rojizo, Augusto, de Steeple Langford, poco afortunado en las practicas con las armas, Brudwin de Berwick St James, el mas bajo de todos pero con el orgullo mas elevado, Rodar, de Chanderton, destacado por su habilidad con las armas y su talante algo rencoroso, la única mujer, Melian, de Burcombre, que es poseedora de una belleza muy notable y  cuya abuela gano el derecho para toda su descendencia de poder ser ordenados como caballeros (aunque fueran mujeres) al perder la vida intentando proteger al Rey Constantino, y Godfrey, de Tisbury un temerario joven al que los ejercicios de monta diarios no se le dieron demasiado bien.

Sir Elad dirige personalmente el entrenamiento de estos escuderos, que, después de años al servicio de otros caballeros de renombre, volvieron al castillo hace ya casi un año para aprender las virtudes de la caballería, y esperan su nombramiento como caballeros con ansiedad. Esta mañana, como tantas otras, el castellano les ha preparado una intensa jornada, empezando por prácticas con lanzas de torneo y una carrera por los alrededores del castillo de Vagon.

“Creí que durante este tiempo les había enseñado algo” comentario de Sir Elad tras ver los primeros intentos de los escuderos por impactar en un simple trozo de madera.

Tras la mañana, el alguacil les ofreció una misión, la cual todos aceptaron sin siquiera saber de que se trataba, mostrando así su lealtad al Conde Roderick. En una aldea cercana, una bestia salvaje, al que habían apodado el devora hombres, había estado atacando a los granjeros y ganaderos locales. Ya habían muerto tres personas y nadie quería salir de su casa por miedo a correr la misma suerte. Al parecer se trataba de un enorme oso.  Para conocer quien de los escuderos liberaría la cacería, esa misma tarde justarían todos entre si y el ganador seria quien tendría el mando para esta búsqueda.

Después de varias contiendas, y sin que nadie saliese herido (mas que en sus orgullos),  el bravo escudero Brudwin se alzaba como el vencedor de la justa a media tarde, cuando la sombra de la torre de la vela se posaba sobre la arena de entrenamiento del castillo de Vagon. La justa había creado expectación entre el resto de aspirantes a caballero del castillo, y la victoria de Brudwin se celebro con gran júbilo. El orgulloso escudero decidió salir hacia la aldea esa misma tarde, llegarían al anochecer pero así tendrían todo el día de mañana para poder dar caza a la bestia. Sir Elad les dio algunos detalles mas, les dijo que viajaran hasta Imber y que alli preguntaran por el viejo Gar, un parroco local, y el podría ponerles mas al día sobre el devora hombres.

“¿Que quereis? Tengo un fisico de bardo… por eso lo que mejor hago es cantar” – Godfrey haciendo un comentario jocoso de sus habilidades.

Durante el camino todos los escuderos comentaban su participación en el torneo, y cuando llegaron a la aldea la noche ya estaba bastante avanzada. Aun así, el padre , les consiguió un lugar donde descansar y pasar la noche, un acogedor establo, pero Godfrey, pensando en la cacería del día siguiente, decidió pasar la noche en la pequeña ermita del pueblo, rezando, mientras que Rodar, que le acompaño durante la primera hora de contrición, acabó durmiendo en una esquina de la ermita. Mientras, el resto de sus compañeros, tampoco conciliaron demasiado bien el sueño, algunos por el nervio antes de la batalla y otros por… por permanecer alerta toda la noche por si aparecía la bestia.

A la mañana siguiente los escuderos organizaron la cacería, unos irían a intentar seguir el rastro de la bestia y otros querían hacer preguntas a algunos testigos.  Finalmente todos se reunieron en el lugar donde se encontró los restos de la última víctima.

Augusto, comenzó a explorar el lugar de los ataques, y examinando detenidamente las huellas, llego a una sorprendente conclusión. El devorador de hombres no era un oso, se trataba de un Leon. Sus compañeros estaban asombrados, muchos apenas sabían que era un Leon y ninguno había visto alguno jamás, pero todos se pusieron en marcha. Por un lado Augusto, junto con Godfrey y Brudwin, por otro lado, Melian seguía otro rastro junto con Edward, y Rodar se separo del resto para tratar su propio plan. Compro una vaca y fue con ella hasta el bosque pretendiendo tender una trampa al devorador de hombres.

“¿Cómo que no es un Leon? Que sabrás tu de bestias, si eres solo una mujer” –  Augusto a Melian, después de reconocer claramente los restos y señales del ataque de un fiero león… aunque nunca hubiera visto ninguno antes.

grizzlyFinalmente fue el grupo de Augusto, tras bastantes horas de búsqueda, cuando a última hora de la tarde se encontró con el fiero animal, oso por cierto, habían estado siguiendo el rastro a pie, así que Godfrey y Brudwin desenvainaron sus mandobles y atacaron a la bestia, que asesto un enorme mordisco en el hombro a Godfrey antes de que Augusto, por la espalda, le ensartara su espada en la nuca.

El devorador de hombres había caído, aunque las cicatrices y las heridas del valiente Godfrey demostraban que no lo había hecho sin luchar.

En Imber se organizo un improvisado recibimiento donde agasajaron, dentro de sus pobres posibilidades, a los valientes que habian acabado con la vida de la bestia. La cabeza del animal reposaba sobre una pica mientras Brudwin relataba una y otra vez como habian acabado con el devorador de hombres.

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